sábado, 7 de febrero de 2009

2er.EJECICIO MÁGICO CON LOS ARBOLES. ABRAZATE A TU ARBOL





Los árboles nos han acompañado a lo largo de la historia y lo siguen haciendo, brindándonos su protección y energía. Respetados y venerados por numerosos cultos y tradiciones,

Un árbol es mucho más que una planta que tiene tronco leñoso, ramas y hojas, piensen que es un ser vivo, totalmente interrelacionado no sólo con los otros árboles que tiene a su alrededor sino también con los seres humanos.
Si es así, estarían en consonancia con lo que otros pueblos y otras culturas han opinado en torno a sus árboles. No los consideraban como seres 
aislados sino que formaban parte directa de sus mitos y ritos, de sus cultos y prácticas mágicas, de su vida cotidiana y sus usos medicinales.
Sabían qué árboles curaban y qué árboles mataban, cuáles les protegían de los rayos y cuáles los atraían, aquellos que eran buenos para alejar a los insectos y cuáles atraían enfermedades.



En definitiva, sabían que cada árbol alberga un espíritu que le confiere una fuerza determinada, un "alma" que le da un poder genuino y exclusivo, según a la clase que pertenezca.

En la enfermedad y en las preocupaciones, nuestros antepasa
dos buscaban un árbol para abrazarse a su tronco, para transmitirle sus angustias y sus problemas y recibir, a cambio, su fuerza.

Entonces sentían que el árbol era mucho más que un ser inerte y que por su tronco fluía la savia que da energía a aquel que busca su consuelo. Los jóvenes enamorados buscaban el tilo para confiar sus intimidades amorosas porque representaba el vigor de Venus.
Los hombres que iban a la guerra abrazaban al roble porque éste simbolizaba al dios Marte y las personas que no tenían confianza en sí mismas acudían al abedul, que estaba bajo la protección de Mercurio.


Hoy en día se abraza un árbol en los momentos de soledad y tristeza. Se debe saber que se trata de una terapia que recomiendan cada vez más naturistas sabedores de los grandes efectos positivos que tiene.

Ejercicio 2. Abraza a tu árbol

1.Acostumbra salir al campo, bosque o parque más cercano con cierta frecuencia para que comiences a conocer a los árboles. Seguramente podrás encontrar alguno que te atraiga en especial.

2.Cada vez que te sientas enfermo, cansado o bajo de energía, pídele permiso a tu árbol (con aquel que hiciste el ejercicio 1 de preferencia) abrázalo.

3.Mientras te abrazas de su tronco, siente cómo te cargas de energía, te sientes más saludable y te conectas con la madre Tierra.

4.Dale las gracias y despídete poniendo tu mano derecha sobre su tronco.



La armonía, el amor y la luz están donde la vida te lleve. La iluminación de tus días y los colores con que los veas dependen de vos. No lo olvides, vos y sólo vos sos el hacedor de tus sueños y tu destino.
La armonía, el amor y la luz están donde la vida te lleve. La iluminación de tus días y los colores con que los veas dependen de vos. No lo olvides, vos y sólo vos sos el hacedor de tus sueños y tu destino.

Fuente: Meditaciones en el Mar Rojo

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