domingo, 1 de febrero de 2009

El Ego


Normalmente los hermanos gnósticos, los aspirantes, nuestros afiliados, sufren mucho por falta de iluminación. Quisieran ellos moverse en las regiones inefables, visitar el Nirvana, el Maha Paranirvana, escuchar la "Música de las Esferas", etc., pero al verse metidos, esclavizados en esta región tridimensional de Euclides, al no poder percibir todas esas maravillas de los mundos superiores, sufren lo indecible. Y claro, sus sufrimientos son lógicos, tienen razón en sufrir.

Algunos quieren adelantarse a los hechos. Hablando en lenguaje vulgar, les diría que "algunos quieren ensillar antes de traer las bestias", u "ordeñar la vaca antes de comprarla"; intentan ser unos exploradores del espacio, sin haber adquirido todavía las facultades para eso. A veces se meten en la "espiritiadera" , y terminan convertidos en médiums, etc., (y entre paréntesis, el resultado del mediumnismo es la epilepsia). Todos los epilépticos que hemos investigado, fueron médiums del espiritismo en pasadas existencias. De manera que no es nada agradable volverse epiléptico; eso es muy difícil, muy duro.

Y bien, continuando hacia adelante, les diré a ustedes que la iluminación no es posible si no se desintegra el Ego. Normalmente la Conciencia (o digo, anormalmente, porque a eso no le llamaría yo "normalmente" ) está embotellada entre el mí mismo, entre el Yo de la Psicología Experimental. Es claro que mientras la Conciencia continúe embotellada entre el Ego, enfrascada entre el mí mismo, pues estará dormida, funcionará en virtud de su propio condicionamiento, será subjetiva, incoherente, imprecisa.


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