lunes, 22 de junio de 2009

Ashtar Sheran: El mejor y mayor servicio: SER - El Elefante Entero (textos enviados por Trabajadores de la Luz)

Comandante Asthar Sheran
En estos días de aceleración en los que la comprensión del Universo y sus procesos está completamente distorsionada para la mayoría de los seres que habitan la superficie del planeta, es necesario recordar una vez más en qué consiste el Servicio y cuáles son sus principales expresiones y manifestaciones.
Cuando a un ser encarnado se le habla de SERVICIO inmediatamente lo relaciona con alguna forma de actuación. Y cuando, en nuestros mensajes recibe la instrucción de ampliar y mejorar el Servicio, automáticamente la personalidad del Ser interviene para planear qué más cosas puede hacer, en qué otros terrenos puede actuar, etc.
El ser, entonces, relaciona inmediatamente (es decir, su mente tridimensional) el Servicio con algún tipo de actuación y de movimiento también tridimensional.
Así, pues, muchos os reconoceréis pensando cosas como ¿Qué tengo que hacer? ¿En qué podré ser útil realmente? ¿Dónde debo ir para intensificar el Servicio?, etc. … Estas dudas se acrecientan cuando, además, escucháis que el Servicio es AHORA; que AHORA es el momento de manifestar e intensificar la tarea.
Muy pocos se dan cuenta de que el Servicio, para que sea real, para que sea realmente útil y efectivo, ha de realizarse desde elSer, y no desde el HACER. No se trata, por lo tanto, de HACER más y mejor, sino de SER más y mejor.
Cuando el Servicio nace del Ser, está centrado en su correcta vibración, y todo se produce en armonía con el Plan Universal.
Recordad que el punto de contacto que tenéis con la verdad, con lo Inmutable, con el Padre, es vuestro Ser Interno, que a Él pertenece y en Él ES. A vuestro Ser Interno deberéis acudir, y sentir por su intermedio la Presencia, el Amor y la Pureza que desde él se irradian. Así, en verdad estaréis en sintonía con las nuevas energías cósmicas y podréis servir como anclajes para que éstas se fortalezcan y se desarrollen en el plano físico, donde deberán manifestarse, ahora en toda su plenitud.
Así pues, en estos momentos, el mejor Servicio que puede realizar un hermano en la Luz y el Amor es SER; porque SIENDO está conectado con las energías sutiles, que son las que ha de recibir el planeta y sus seres para los cambios que se están produciendo.
El planeta necesita, más que nada en estos momentos, de las energías puras cósmicas para poder alimentar los procesos de transformación, crecimiento y expansión que se están produciendo en él.
La Tierra ha de sutilizarse, y para conseguirlo, necesita recibir constantemente alimento cósmico. No hay ninguna actuación material, por elevada o amorosa que sea, que pueda producir un cambio efectivo en el planeta, si no está conectada con las energías puras cósmicas, que son las que producen los cambios, las transmutaciones, las sutilizaciones. Esto vale igual para los seres que la habitan.
El planeta está dando ya su paso evolutivo. Necesita pues constantemente, de energías puras para sustentarlo. Necesita energías venidas desde las esferas superiores, y necesita energías de anclaje de esas energías superiores. Aquí es donde entran en Servicio los hermanos encarnados. Cada ser cumple con su Servicio, actuando como puente entre dos planos: entre el plano superior al que está; y el plano o nivel en el que se encuentra, y que está tratando de superar, o aveces, ya superado.
Por lo tanto, los seres en Servicio irradian una energía superior al plano en el que habitan, y esto no requiere de acción externa ninguna.
Así pues, en este proceso, que es una cadena cósmica de energía casi infinita, podréis observar en los escalones próximos a vosotros, que los hermanos mayores que trabajamos sobre todo desde los planos sutiles, servimos de puente entre las energías cósmicas y vosotros, nuestros hermanos encarnados. Y vosotros sois el puente entre las energías de nuestros planos (5ª a 7ª dimensión) y el planeta que habitáis (3ª dimensión). Os transmitimos energías de alta vibración, y por lo tanto, de mucha pureza, y vosotros las recibís para que queden ancladas y repartidas en el planeta.
Vosotros os transformáis entonces en portadores de energías cósmicas, y las irradiáis allí donde son necesarias. Esto puede ocurrir sin que la personalidad lo sepa. Pero queremos explicar el proceso para que toméis conciencia de él a fin de realizarlo con plenitud.
Es importante que los hermanos en Servicio entiendan que están encarnados principalmente para trabajar y servir en el anclaje e irradiación de las energías sutiles.
Nosotros podemos enviar energías muy puras, pero éstas, para volverse útiles, necesitan ser:
A. Catalizadas, transmutadas y adaptadas a la menos frecuencia vibratoria del planeta.
B. Ancladas, sujetas, protegidas y preservadas para, posteriormente, poder ser irradiadas en un nivel vibratorio acorde con el planeta y su momento evolutivo.
Así se cumple un triple propósito:
1. Permitir a los seres en el planeta tener la oportunidad de dar el salto evolutivo con él.
2. Respetar las Leyes de Afinidad vibratoria, y
3. Contribuir, cada uno desde su nivel y evolución, al Plan Uno al que todos pertenecemos.
Porque sólo en casos muy excepcionales se les permite a los Seres mayores el gran sacrificio, totalmente voluntario, de descender a niveles inferiores o muy inferiores al que les corresponde, para intervenir en los procesos evolutivos del planeta, estrellas o seres. Las vibraciones tienen un espectro y una jerarquía de pureza vibratoria que no se debe sobrepasar para no quebrantar el orden cósmico y la armonía imperante en el Universo. Cada ser sirve en el espectro vibratorio en el que se encuentra con las energías que le son afines.
Por lo tanto, necesitamos de vosotros, queridos hermanos, para anclar e irradiar las energías cósmicas hacia el planeta y hacia vuestros hermanos encarnados, incluidos los Reinos mineral, vegetal y animal.
Este es el propósito general para todos los seres encarnados en Servicio.
Nuestro propósito general es enviar las energías, preservarlas, protegerlas y supervisar el proceso para que se cumpla como corresponde, interviniendo hasta donde nos es posible, según el discernimiento consciente.
Así pues, nosotros somos puentes entre el infinito y vosotros. Y vosotros, sois puentes entre nosotros y el planeta, su etapa y sus seres. Es hermoso, amoroso y perfecto. ¿Verdad? Cada uno cumple su Servicio conforme a su nivel, necesidad evolutiva y anhelo superior.
Vosotros podréis decir que sentís que vuestro Servicio consiste en escribir, en hablar, en curar o en amar; pero esas son las formas, las manifestaciones, las expresiones del verdadero y único Servicio que es SER.
Deberéis ser, y desde el Ser completo, centrado, equilibrado, sentiréis múltiples expresiones de Servicio y de tarea. Pero es importante tener claro qué es lo importante, qué es lo esencial y de dónde nace.
El Servicio nace del Ser. SIENDO, estáis haciendo mucho más por el planeta, por sus seres y por vosotros mismos, que HACIENDO miles de cosas, por muy útiles y buenas que pudieran parecer. Esto es así porque estos procesos son energéticos. Si YO SOY, estoy atrayendo hacia mí, por afinidad, energías cósmicas superiores, que a su vez irradiaré, y que no sólo me ayudarán a mí, sino al planeta y su proceso. Y eso es justo lo que necesitamos de vosotros. Hay muchos seres capaces de HACER, pero muy pocos son capaces de SER.
Sabemos que desde el intelecto, esto es imposible de entender. Acudid pues a vuestro interior, y desde allí intuiréis, sentiréis que todo esto es cierto. Recordaréis que así es y debe ser el proceso: lo más interno posible.
Esto todo, por supuesto, no va en detrimento de poder realizar Servicios en la tercera dimensión, donde también son muy útiles y necesarios, siempre que nazcan desde el Ser. Porque si nacen desde el intelecto, nunca podréis estar seguros de que no sean una trampa de la personalidad.
En este mundo en el que vivís, en el que todo se basa en lo externo y en la acción, se ha olvidado la importancia del Ser y sólo se HACE. Se actúa y se actúa sin tregua, sin rumbo y sin propósito verdadero. Esto es huir sin motivo de lo que realmente habría que buscar, conocer y entender: el Ser verdadero, el ser Cósmico que somos y que todos debemos reconocer, recordar, revelar y asumir. Sólo desde esta perspectiva, los diferentes Rayos comienzan a actuar con sus energías y las acciones toman un valor real.
Sólo desde el Ser. La personalidad no tiene nada que decir en el Servicio, porque no lo entiende, porque necesita hacer y hacer para alimentar la soberbia, el orgullo, la vanidad, el egoísmo, etc…
Por lo tanto, no es importante si el Ser hace tridimensionalmente algo, ya que el mayor y más elevado Servicio consiste en ser portador de las energías puras cósmicas. Estas energías sólo se pueden irradiar a través del Ser, y nunca desde la personalidad.
Hay Servicios en los Rayos que se expresan en la tercera dimensión, como la escritura, la expresión oral, las artes, la curación, la ayuda amorosa, la compasión y la ternura en tantos ámbitos. Pero es necesario tomar conciencia que éstas son expresiones del verdadero Servicio, no son el Servicio en sí, que es Ser.
Esto servirá para consolar y aclarar a tantos y tantos hermanos que quisieran hacer algo tangible, o hacer más en su Servicio y no pueden por falta de tiempo, de recursos, de oportunidad, etc… Que no se sientan en menos, porque el Servicio de Ser se realiza en todo momento, no importa dónde está el cuerpo físico, y lo que esté haciendo; el ser interno puede estar en paz y armonía transmutando energías, irradiando y ayudando grandemente al entorno. Todas las pequeñas cosas, las cosas diarias, los detalles cotidianos, las situaciones y seres habituales en vuestro entorno son siempre los ideales para que expreséis vuestro Servicio.
A veces, la personalidad busca grandes eventos, pero el ser interno sabe que las pequeñas cosas son las verdaderamente importantes. Si cada uno hiciera de su entorno la expresión de su Ser interno, el planeta sería totalmente diferente.
Tampoco hay que olvidar que el Ser interno realiza Servicios en todos los planos a los que tiene acceso. Así pues, se están realizando también importantes trabajos en los planos etéricos, mental y astral superior, que se producen durante el sueño o sin que la personalidad los recuerde.
Cuando desaparece la obsesión por HACER, el Ser se manifiesta y el Servicio se cumple. El Ser irradia las energías que recibe y de esta manera instala la Nueva Tierra, afirmando la nueva vibración que prepara el cambio de ciclo que estáis viviendo.
No hay Servicio mayor y mejor que otro. Todo Servicio es igualmente útil, si se realiza desde la verdadera esencia. Si se expresa en acción material o no, es secundario. Su importancia emana siempre de la Fuente, y al tomar contacto con la materia, a veces toma formas y otras veces no es necesario.
Este mensaje es enviado con gran Amor y ternura para todos aquellos hermanos que se sienten tristes o impotentes cuando observan que no están haciendo nada.
Desde ahora, en vez de preguntarse si están haciendo algo, deberán observarse internamente y preguntarse: ¿Estoy siendo? Si la respuesta es positiva en anhelo, en fe y en el intento consciente, entonces el Servicio estará siendo cumplido útil y correctamente. Puede que éste se realice en otros planos; puede que se realice a nivel de energías y puede que más adelante tome acción, pero lo más importante es que se estará cumpliendo, en cada momento, lo que corresponde.
Recibid hermanos, nuestro Amor, Agradecimiento y Armonía

Comando Ashtar

El Elefante Entero.

Del libro El Despertar de Paul Ferrini

En todos los juicios que yo hago sobre ti, hay un juicio sobre mí mismo… Y ambos son igualmente ciertos o falsos. Mientras piense que yo estoy en posesión de la verdad y tú no lo estás, crearé separación, desigualdad y estableceré las bases para que el sufrimiento se instale en mi vida. Lo mismo ocurre si pienso que tú posees la verdad y yo no.
La realidad es que ambos poseemos una parte de la verdad y una parte de ilusión. Los dos miramos al mismo elefante, pero tú ves la cola y yo veo el tronco. Cuando se mira por separado, la cola y el tronco parecen que no tienen nada en común. Sólo cuando se ve la totalidad del elefante es cuando la cola y el tronco unidos, cobran sentido. No importa cuanto me esfuerce, me es imposible ver el significado de tu parte. La cola no comprende ni el porqué, ni la razón del tronco. La única forma en la que admitiré tu experiencia es aceptarla como cierta, de la misma manera que acepto la mía como tal.
Debo dar la misma credibilidad a tus percepciones que a las mías. Hasta que no establezcamos esta igualdad, la semilla del conflicto permanecerá entre nosotros. No es necesario que diga que tú tienes razón y que yo estoy equivocado. No necesito reemplazar mi verdad por la tuya, o vivir mi vida según tus premisas. Ni tampoco es preciso que diga que tú estás equivocado y que insista en que debes vivir tu vida según mis condiciones. Estas exigencias provienen de la inseguridad y de la falsa creencia de que, para amarnos los unos a los otros, debemos estar de acuerdo. No es cierto.
Para amarte debo aceptarte tal y como eres. Es lo único que debo hacer. ¡Pero eso es mucho! Aceptarte a ti tal y como eres, es una proposición tan profunda, como aceptarme a mí mismo tal y como soy. Es una tarea formidable, dada mi poca experiencia en este campo.
Permitir que tengas tu experiencia es el principio. Aprendo a respetar lo que piensas y sientes incluso cuando no me gusta o no estoy de acuerdo con ello. Incluso aunque me disguste.
En lugar de hacerte responsable del dolor que siento en relación a ti, aprendo a enfrentarme a mi propio dolor. Mi reacción a tu experiencia -positiva o negativa- me proporciona información sobre mí mismo.
El compromiso conmigo mismo y contigo es trabajar con mi propio dolor, no responsabilizarte a ti de él.
Sólo cuando te devuelva el don de tu propia experiencia, sin imponerte mis propios pensamientos y sentimientos sobre ella, te amaré sin condiciones.
Cuando acepte tu experiencia tal cual es, sin sentir la necesidad de cambiarla, te respetaré y te trataré como a un ser espiritual.
Mis pensamientos y sentimientos tienen importancia en sí mismos, pero no como comentarios o acusaciones a tu experiencia. Al comunicar lo que pienso o siento sin hacerte responsable de mis pensamientos y sentimientos, acepto mi propia experiencia y permito que tú tengas la tuya.
En las relaciones, al igual que en la conciencia, las dos caras de la moneda deben ser aceptadas como iguales. Una persona no superará el conflicto hasta que la experiencia de ambas haya sido respetada.
La cuestión no es nunca el acuerdo, aunque lo parezca. La cuestión es: ¿Somos capaces de respetar nuestra experiencia mutuamente?
Cuando sentimos que la otra persona nos acepta tal y como somos, tenemos la motivación para adaptarnos el uno al otro. Adaptarse es hacerle al otro un lugar junto a nosotros; es no imponerse ni que se nos impongan.
Una vez que se llega a la adaptación, ambas partes moran juntas. El hombre y la mujer, el blanco con el negro, el rico con el pobre, los judíos con los cristianos. Aceptar nuestras diferencias es honrar la humanidad que tenemos en común, es bendecir mutua y profundamente la experiencia que compartimos.
De modo que la cola y el tronco discutirán hasta ponerse morados y ninguno de los dos ganará la discusión. Ambas experiencias son igualmente válidas. Al permitir que esto sea posible, el elefante empieza a cobrar forma. Al aceptar la validez de tu experiencia sin intentar cambiarla, sin intentar que sea algo más parecida a la mía, mi propia experiencia empezará a adquirir un mayor significado. Cuando te contemplo como a un igual y no como a alguien que precisa ser educado, reformado o determinado, el significado de nuestra relación se revela por sí mismo. Cuando se le da la bienvenida a cada parte, el todo empieza a tomar forma y resulta más fácil comprender y apreciar el significado de las partes.
Un mundo que pretende conseguir un acuerdo, encontrará conflicto y sectarismo. Un mundo que proporciona un espacio seguro a la diversidad, encontrará la unidad esencial para convertirse en entero. Frente a los opuestos tenemos dos opciones: resistirlos o abrazarlos. Si los resistimos, provocaremos un conflicto entre el yo y el otro. Si los aceptamos, los integraremos como agentes dinámicos y originaremos una transformación alquímica en el interior del yo.
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Fuente : http://hermandadblanca.org/2009/06/22/ashtar-sheran-el-mejor-y-mayor-servicio-ser-el-elefante-entero-textos-enviados-por-trabajadores-de-la-luz/

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