viernes, 3 de julio de 2009

E G I P T O - los 7 chakras


Los Chakras de Egipto

Todos los procesos de uso de las energías escondidas en el planeta parecen responder a un plan preciso y en ese plan parece existir un exquisito cuidado en que los humanos puedan utilizar todas las formas de energía disponibles para su realización y así, , existen lugares, con el fin de que el buscador pueda sintonizarse con los centros de energía necesarios para que el ordenamiento de sus propios centros se produzca. Estos lugares han sido siempre objeto de peregrinación o de culto.
Uno de esos lugares es Egipto, fuente de conocimiento de todo tipo durante milenios. Si se observa atentamente el mapa de Egipto, se aprecia una analogía muy marcada entre la columna vertebral de hombre y el trazado del rió Nilo, desde el lago Nasser, que seria la zona coxigea de la columna, hasta la apertura esplendorosa del delta, que correspondería a la expansión de la fuerza por encima de la cabeza. Sobre esa columna vertebral están situados los 7 Chakras del hombre arquetipo, del hombre emergente buscador de si mismo, que nos invita a hacer un viaje hacia un mundo diferente y misterioso.
Les invito a que hagamos juntos precisamente ese viaje, recorriendo cada uno de estos centros:

PRIMER CHAKRA: Templo de Abu Simbel (conjunto de dos templos que constituyen un sistema dual armónico, presididos por el dios solar Harmakis, también llamado Ra. El templo grande, de Ramsés II, dedicado a la energía masculina y el templo pequeño, de Nefertari, dedicado a la energía femenina). Comenzaremos desde Asuán, en las proximidades de la gran presa, para dirigimos al 1° de los Chakras, en el fondo del lago Nasser, a 320 Km. de distancia de Asuán, donde está situado el templo de Abu Simbel. Desde la presa de Asuán y a lo largo de unos 500 Km.

se extiende un lago que penetra profundamente en el Sudan. En ese lugar, en medio de un desierto absolutamente calcinado por el sol, con temperaturas que superan frecuentemente los 50° C, hay dos templos que realmente constituyen un sistema dual armónico, presididos por el dios solar Harmakis, también llamado Ra en el horizonte y llamado asimismo Horus (es decir, el Sol).
En 1963 la UNESCO promovió una empresa internacional para evitar que estos templos de características únicas quedaran sumergidos por las aguas del lago originado por la nueva presa de Asuán. El proyecto consistía en cortar el templo, esculpido en la roca, en 1036 bloques de 30 toneladas cada uno, trasladándolos 64 metros más arriba y 200 metros más atrás, volviéndolo a situar exactamente con la misma orientación, construyendo a continuaci6n sobre él la columna que lo alberga, sustentada por medio de una gigantesca cúpula. El secreto esta aquí y se corresponde con el sistema dual de los templos.
Este es el 1° Chakra, rector de la sexualidad y por supuesto su equivalente opuesto: la creatividad. El factor masculino, el proyectivo, corresponde al templo grande, el de Ramsés II; el femenino, el receptivo, con su plenitud de ternura y calidez, corresponde al templo pequeño, el de Nefertari, la esposa favorita, según dicen, de Ramsés. El visitante mínimamente sensibilizado, siente algo parecido a una calida bienvenida al transitar par la sala principal del templo y al llegar a la pequeña sala del fondo, verdadero santuario de cada templo, la sala intima, el sancta-santorum, que conserva, en este caso, una deteriorada figura de la diosa Hator y entonces este visitante acaso perciba una intima sensación de bienestar. La diosa Hator es la diosa del Amor, de la Música, de la Danza.
Desde este templo habrá de dirigirse al templo mayor, cuya entrada está coronada por serpientes, símbolo de energía y fuerza creadora, de cinocéfalos, monos que representan al dios Thot, el Hermes de los griegos, simbolizando el tiempo. El fuego solar está representado por el dios Harmakis o Ra, en el centro exacto de la fachada y los elementos mas representativos de esta fachada son cuatro fantásticos Colosos del faraón Ramsés II, que simbolizan la manifestación perfecta del poder sobre el mundo material. La sala principal está flanqueada por ocho columnas osiriacas, ocho estatuas de Osiris, que es dios de regeneración, de la vida más allá de la muerte; y el numero ocho precisamente simboliza el renacimiento. Al fondo, la sala del santuario contiene cuatro estatuas muy deterioradas, pero que, sin embargo, algunas personas cuentan haberlas sentido vibrantes, vivas; algunos incluso afirman que al apoyar sus manos sobre las rodillas de las estatuas han sentido carne palpitante y viva y que sus dedos se hundían en esa carne.
Son: el dios Harmakis, Ra, que representa el sol, es decir el elemento fuego; a su lado, el faraón Ramsés divinizado y el elemento que representa, por supuesto, es la tierra, ya que el rey rige el mundo denso; el dios Aha-Amen-Ptah, o en su degeneraci6n fonética, el Amenti, el país de los durmientes, de los antepasados, el dios más antiguo; este dios rige las aguas y según algunos investigadores, como Albert Eslofman, era el dios de la antigua Atlántida. Aquí, la vida, el sol y la muerte, Osiris, se reúnen en el amor que realmente es la fuerza que une y la oscuridad del santuario se transforma en luz dos veces al año, cuando ocurre el llamado milagro del sol, el 21 de marzo y el 21 de Septiembre, a las 5:58 horas. En ese momento un rayo de sol del amanecer penetra hasta el fondo del santuario, tocando el hombro izquierdo de Amón, a continuación se desplaza hasta Ramsés y por último llega a Harmakis, donde permanece unos 20 minutos, pero jamás toca a Ptah, dios de la oscuridad, porque es el dios del país de los antepasados, el país de los muertos, de la engullida Atlántida.
La fuerza que desarrolla este Chakra que, como ya sabemos rige la sexualidad, es la fuerza creadora que al ascender como una serpiente de fuego a lo largo de la columna en un prolongado proceso, puede facultar la iluminación y los más altos estados de conciencia.

SEGUNDO CHAKRA: Templo de Philae, dedicado a la diosa-madre Isis (actualmente ubicado en la isla de Agilkia, a unos 500 metros del emplazamiento original primero en la isla de Philae).
Unos 320 Km. abajo, entre la primera y segunda presa de Asuán, los ingenieros y técnicos realizaron una obra asimismo verdaderamente importante. En la isla de Philae existía un templo de gran importancia, dedicado a la diosa madre. Esta diosa es la diosa de la magia, de la luna, de la noche, del mundo profundo, del subconsciente, del mundo de las emociones, asociado tradicionalmente con el de las almas.

Todas las diosas-madres de todos los tiempos y todas las culturas han tenido que ver con esas funciones, así como con las de intermediación entre lo celeste y lo terrestre. Isis aparece velada, oculta y nocturna; es la diosa de la memoria escondida, de las emociones que emergen para crear así como para destruir, porque es imposible la creación sin la destrucción de las condiciones existentes.
Todo esto esta relacionado directamente con las emociones. Esta diosa, de piel oscura como la noche, es la que los Templarios trajeron a occidente bajo la forma de Nuestra Señora la Virgen Negra.
El templo de Philae estaba situado en la isla del mismo nombre, como ya hemos dicho y todos los años quedaba anegado par la inundación. Al construir la segunda presa hubiera desaparecido si no se hubiera trasladado a la isla de Agilkia, a unos 500 m. al norte. La isla de Philae se rodeo con un muro de unos 15 m. de altura y 850 m. de longitud para aislar los templos; se les desmonto piedra par piedra y se reconstruyo este templo o el conjunto de templos con absoluta exactitud, así como la propia topografía de la isla.
Los egipcios creían que la inundación anual, fertilizante y renovadora de todo lo viejo, comenzaba en este lugar. En las 32 columnas de los pórticos Este y oeste se pueden observar las señales que dejaron las aguas de la inundación hasta cerca de los capiteles. En el paseo por este templo es conveniente dejarse penetrar por la serenidad antes de acceder a la cámara central, el santo de los santos. Esta cámara esta bellísimamente decorada con relieves de Osiris y sobre todo con Isis amamantando a Horus, el Hijo de Dios, el equivalente realmente del nuevo hombre. La devoción que se tenáa a Isis en todo el mundo occidental de aquella época es verdaderamente sorprendente y aún hoy sigue resonando el culto a las vírgenes negras establecido par los Templarios, no siendo esas vírgenes negras otra cosa que la diosa Isis y sorprendentemente hay profusión de cruces, supuestamente coptas, en este templo, que no son otra cosa que la cruz de ocho beatitudes de los Templarios.

TERCER CHAKRA: Templo dedicado a la diosa Hator, diosa del Amor (culto de Isis). Mucho más al norte, cerca de Luxor, en la orilla accidental, existe un valle que en tiempos pasados fue de difícil acceso y que conserva la obra de un arquitecto genial, Setmut; es un templo formado por tres grandes terrazas escalonadas que dan acceso a un santuario excavada en los farallones que constituyen el telón de fondo espectacular que cierra el valle. El encargo lo hizo la única reina-faraón de Egipto, la pequeña y fuerte Abketsut, amante que fue de su arquitecto, y enfrentada a su débil hermano Tutmosis III, que le despojó del trono. A la muerte de la reina par parte de su hermano, mandó borrar de todas partes el nombre y la efigie de la reina, de cuya

violencia están claras las huellas en este templo, aunque, paradójicamente, existe en el ala izquierda de la segunda terraza un bellísimo templo dedicado a la diosa del Amor, la diosa Hator, que, dicho sea entre paréntesis, es una advocación de Isis.
Por otra parte, todo el valle estuvo en tiempos remotos dedicado a Hator precisamente. Es aquí donde está el 3° Chakra, que en sus aspectos de extremo desequilibrio manifiesta todas las formas de vialencia, sadismo, masoquismo, pero cuando se armoniza desarrolla energía magnética de atracción; se convierte, en consecuencia, en la fuente del atractivo personal y esa fuerza de atracción es ni más ni menos que energía amorosa, todo lo cual, por supuesto, está explicitado en este lugar.

CUARTO CHAKRA: Templo de Luxor, en Tebas. El corazón de Egipto es una ciudad que los historiadores de la antigüedad describían como bellísima, Tebas, la de las cien puertas. Actualmente lo que quedan son dos templos, el conocido como templo de Luxor, de una notable armonía, que se dedicaba fundamentalmente a ceremonias de iniciación, ya que la planta de este templo se corresponde con la estructura o canon de un ser humano, el faraón y unida a él por una avenida de esfinges de unos 3 Km. de longitud, el templo de columnas más grande del mundo, tan grande que, según Leonard Cotrell, podría encerrar la mitad de Manhatan. En realidad es un conjunto de tres templos y el más grande, en el centro, ocupa una extensión

de 30 hectáreas, es el templo de Kanak.
La parte más espectacular es la sala hipóstila de 102 metros de frente por 53 metros de fondo; tiene 134 columnas de 23 metros, en cada uno de cuyos capiteles cabrían cómodamente más de 50 personas. En la XIX dinastía, alrededor de 82.000 personas estaban al servicio del faraón y además cada faraón aumentaba sus riquezas y sus edificaciones, sus capillas, obeliscos o dependencias. En el espectáculo actual de luz y sonido que se celebra en ese templo, se recibe al visitante con las palabras que utilizaban los sacerdotes de otros tiempos: "Caminante que vienes del desierto y llegas a la casa del Padre..." y algo dice al caminante sensibilizado que esto es así.
Se llega a un lugar acogedor, donde se es recibido con calidez. Este es el 4° Chakra, el del corazón. Cuando este centro se armoniza, lo que aparece es una alegría de vivir porque todo converge en el centro. Toda la actividad humana, cuando se dignifica, realmente se refiere al corazón.

QUINTO CHAKRA: Lago Moeris o lago Carull, en el Oasis de Fayut. El 5° Chakra, se sitúa en la garganta, en la glándula tiroides. También sobre el mapa se sitúa en una zona que tiene una forma muy semejante a esta glándula, un lago, el lago Moeris o lago Carull, en el Oasis de Fayut. Este Chakra es el de la ambición, la imagen, la competitividad y la envidia en sus aspectos desarmónicos, pero es también el centro de la luz, ya que su energía es lumínica. Es la última barrera a salvar antes de pasar a los niveles superiores. La puerta de la luz tiene a un lado la luz y al otro la oscuridad. Es un lugar de elección, consecuencia de la valoración analítica de la

realidad y de la aceptación de esa realidad la cual es, teniéndola como punto de partida. Este lago inmenso, como un pequeño mar, tiene actualmente un tercio de la superficie que tuvo en otros tiempos. Según se relata en la tradición oculta, existió en su centro una ciudad cuyos edificios eran de caliza blanca y sus habitantes pertenecían a una escuela de iniciación en el conocimiento oculto, que estaba dirigida por un maestro llamado Moria, de donde recibe el nombre el lago Moeria y también recibe su nombre el monte de Israel sobre el que Abraham fue a sacrificar a Isaac, siguiendo el mandato de Yahvé, monte sobre el que después se erigió el Templo de Jerusalén y en el que actualmente están las Mezquitas de Laksa y la Cúpula de la Roca.
Esta ciudad de seres en busca de la luz tenía en su centro una gran pirámide blanquísima, pulimentada, a través de la cual se establecía comunicación con los planos cósmicos, con los dioses. Pero de todo ello actualmente no queda nada; sin embargo, el lago conserva una belleza serena muy peculiar y otorga en cualquier caso un muy agradable estado de relajación física y psíquica, a decir de algunos visitantes.

SEXTO CHAKRA: La Esfinge de Gizeh. Llegamos a una región que es la culminante en el aspecto que estamos contemplando en Egipto. La región de Giza o de Gizeh, donde esta la Esfinge y las Pirámides. La Esfinge de la que Napoleón dijo a sus soldados: "desde lo alto de estas pirámides, 40 siglos os contemplan...” y se equivocó en bastante, según investigaciones recientes que están atribuyendo a la esfinge mas de 7.000 años, aunque hay tradiciones que afirman que la esfinge es un monumento atlante, lo que la sitúa con unos 12.000 años de antigüedad, e incluso también en la tradición oculta se afirma que no solo la esfinge, sino las pirámides eran monumentos establecidos por los atlantes antes del hundimiento de la Atlántida.

La Esfinge es un monumento sorprendente. Próximo a ella hay un templo que produce siempre asombro al visitante atento. Sus piedras están grabadas de un modo muy especial y quienes hayan viajado por América Central y algunas regiones de América del Sur, como pueden ser por ejemplo, El Cuzco, encontrarán muchísimas resonancias en el trabajo de estas piedras con el trabajo de las piedras cuzqueñas. Los pilares de este templo, grandes monolitos de granito rosa, están pulidos en espejo y con una alineaci6n absolutamente milimétrica. Indudablemente quienes construyeron este templo tenían una tecnología extraordinariamente desarrollada, tanto de la construcción como del manejo de estas grandes masas, cosa que en Egipto se repite una y otra vez en pirámides, templos, obeliscos, como ese obelisco inacabado, con un peso de 1.200 toneladas, que está en las canteras de Asuán todavía y que no imaginamos de ninguna manera cómo hubiera podido extraerse de la cantera y muchísimo menos transportarse.
Esta Esfinge es un desafío con todo lo que la rodea y las pirámides que hay tras ella un desafío a la inteligencia y precisamente la Esfinge es el elemento que alberga el 6° Chakra, que se refiere justo al intelecto.
La Esfinge esta orientada hacia naciente. Los primeros rayos de sol, todos los días, dan en su rostro y golpean una estela que tiene entre las patas, donde se cuenta una curiosísima historia. Es la historia de un personaje que llegó a ser faraón. Este personaje, que después llegó a ser el faraón Tutmosis IV, estaba de cacería por el desierto y bajo el calor de mediodía buscó un refugio y precisamente, emergiendo de la arena, había una gran cabeza de piedra. Se acercó a esta cabeza, se puso a su sombra, le entró una somnolencia muy especial y quedó dormido; durante su sueño se le apareció la esfinge precisamente y la dijo que si la liberaba de la arena que la cubría llegaría a ser rey. Esta historia, preciosa realmente, nos da un mensaje de notable importancia a los hombres de hoy, a los hombres que estamos en condiciones de usar nuestros ojos para ver y nuestros oídos para oír. La esfinge está formada por un cuerpo de león y una cabeza humana y se ha hablado hasta la saciedad del secreto que puede esconder la esfinge.
Todas las esfinges están formadas por cuatro entidades, una de ellas es un león, otra de ellas es un toro, otra es un águila y otra es un hombre, que representan los cuatro elementos de la antigüedad, los cuatro estados de la materia. El toro representa la tierra, el elemento sólido; el león representa el fuego o elemento radiante; el águila representa el aire o elemento gaseoso; el hombre representa el agua o elemento liquido. En la esfinge de Guizeh, sólo hay dos de estos elementos: el fuego, la mente, la conciencia como equivalente; y el agua, las emociones. Le faltan las alas y le faltan los elementos correspondientes al toro, pero es que el elemento tierra es el propio monumento y el elemento aire es el aire que envuelve a la esfinge.
Si la tierra, el exceso de tierra, tapa el fuego, oscurece la conciencia y lo que es preciso es hacer que la conciencia aflore, eliminando la tierra que cubre esa conciencia, eliminando la densidad y a cada paletada de tierra que se quita de la esfinge, ese espacio es ocupado por el aire, el espíritu. La presencia del espíritu en asociación con el fuego de la conciencia, aviva este y el hombre alcanza su realización porque va a predominar conciencia y espíritu sobre el mundo de la tierra, de la materia, por eso el hombre llega a ser rey y esto es justamente lo que expresa esta esfinge. El llegar a ella con esta actitud y esa clase de conciencia permite que la energía que desarrolla pueda estimular una serie de centros, no solo los Chakras, sino como derivación de nuestro propio cerebro y hacemos comprender acaso ciertos misterios que hasta ese momento han estado excesivamente escondidos.
El 6° Chakra, que acabamos de contemplar, es el lugar donde el Ser toma conciencia de sí y cuando el ser toma conciencia de si, es decir, cuando alcanza la transfiguración, está en condiciones de asaltar los niveles más altos, donde la divinidad, su propia divinidad, ya es accesible, donde se va a reconocer en ese plano superior.

SEPTIMO CHAKRA: Conjunto de las tres pirámides de Keops, Kefren y Micerinos, en Gizeh. La relación entre el 6° y el 7° Chakra es una relación muy clara, que además es triple. Desde el 6° al 7° Chakra, que está situado en la glándula pineal, se accede a través de tres canales y hay una manifestación de estos tres canales, que son las tres fontanelas as en le cráneo, una en la frente, otra en la cúspide de la cabeza (en el centro de la bóveda craneana) y otra en la coronilla. La conexión de la esfinge con las tres pirámides, cuentan algunas tradiciones (hay viejos textos que lo relatan, con mapas, con gráficos) cuenta, repito, que unos pasadizos comunicaban esta esfinge con las tres pirámides y que en las iniciaciones a los más altos niveles de los misterios, los aspirantes

que habían sido depositados en el Templo de la Esfinge, eran trasladados a las tres pirámides para pasar por todo el proceso.
Estas tres pirámides constituyen, en conjunto, el 7° Chakra. La pirámide más pequeña, la atribuida a Micerinos, tiene una serie de connotaciones muy particulares; una de ellas, evidente en el exterior, es que estuvo revestida de bloques de granito de Asuán, muy oscurecidos, casi ennegrecidos por el tiempo y estos bloques del revestimiento fueron trabajados exactamente igual que las piedras de CUZCO; tienen la apariencia, lo mismo que las piedras de una serie de monumentos cuzqueños, de haber sido ablandadas, abombadas e incluso algunas da la sensación de que hubieran, en ese ablandamiento, sufrido un goteo que se ha retocado, exactamente como se ha hecho en bloques de piedra en Sansauaman (Perú). La segunda nota que llama la atención es que su galería es descendente, con una gran pendiente; es de hecho, el descenso al mundo infernal. Es la pirámide que representaría el mundo más profundo, más bajo, del ser humano.
De esta pirámide, arrancando a la profundidad del hombre, de su materialidad más evidente, se pasa al segundo nivel, la pirámide atribuida a Kefren, pirámide que aparece más alta que la de Keops, siendo realmente más baja. Esto es debido a que el terreno sobre el que está asentada está en una cota ligeramente más alta que la gran pirámide. Esta pirámide conserva restos de su revestimiento en la parte superior; su revestimiento era de caliza y hay algunos viejos textos que afirman que estaba pintada de rojo. Fue una pirámide dedicada a la medicina, pero entendiendo la medicina como todo aquello que está destinado a la sanación del hombre, tanto de orden físico como psíquico, como puramente material. El hombre, el ser humano, que no vive en un estado de plena armonía en si mismo y con el entorno, es un ser enfermo y todo el conocimiento que resolvía esas situaciones estaba expresado en esta pirámide, en la pirámide del mundo material; es la pirámide del mundo ordinario y su galería de acceso, su galería principal, es prácticamente horizontal. La entrada es horizontal, tiene una pequeña bajada, un tramo horizontal, una pequeña subida y sigue horizontal hasta la cámara real, que contiene el sarcófago y que desarrolla una energía de altísimo nivel.
Por último, la tercera de las pirámides, la gran pirámide, la pirámide atribuida a Keops, estaba revestida de bloques de caliza blanca pulida. Hay quien dice que en las noches de luna se veía el resplandor que proyectaban sus caras pulimentadas -en espejo y se veía ese resplandor desde una enorme distancia, desde el mar, y servía como faro. También hay quien cuenta que toda la superficie exterior estaba cubierta de instrucciones con todo el conocimiento cósmico. Tradicionalmente, esta pirámide, justamente del conocimiento
cósmico, aquí, se resumen en ella todos los conocimientos que estaban en las pirámides anteriores establecidos.
Hay una galería que tiene unos 110 metros de longitud, tirada a cordel, perfectamente recta, que parte de una cámara muy profunda que se conoce como cámara del caos y al salir de esta cámara del caos, hay un tramo de galería horizontal que obliga al visitante a caminar inclinado, en una actitud casi simiesca, porque la única postura cómoda para transitar por ella es semiacuclillado y apoyándose en el dorso de las manos en ese tramo. Para algunos investigadores, expresa esa fase de antropoide del ser humano en una etapa de su evolución. Cuando se pasa por esa galería horizontal, que es relativamente larga, se comienza el ascenso hacia la luz, hacia lo que era la auténtica entrada en la pirámide, la que se conoce coma el ojo del horizonte de Kufu o Keops, y al llegar arriba, a poco ágil que haya sido la marcha, se llega empapado de sudor, habiendo destilada todas las emociones sobrantes y se hace una salida verdaderamente gloriosa a la luz.
Toda este proceso se va a repetir después en el paso a la cámara llamada de la reina, que representa todos los aspectos femeninos, receptivos, materiales del hombre. Es una cámara en la que no se está, por lo general, demasiado cómodo. Y, por último, saliendo de esta cámara, se asciende por la gran galería a la cámara real, donde está el famoso sarcófago de granito rosa.
Hoy hay poca gente, a niveles serios, a niveles académicos, que piense que las pirámides fueron utilizadas alguna vez como tumbas, al menos estas tres. Se sabe que eran centros ceremoniales y, según la tradición sagrada, eran centros de la más alta iniciación. Hay algunas historias que ciertos viajeros de Egipto han recogido en sus textos, como Paul Branton, por ejemplo, que cuentan que en la cámara real han estado en un estado especialísimo de súper-conciencia, sin hacer demasiado caso de las cosas que ocurrían a su alrededor en el mundo ordinario durante periodos muy prolongados. Acaso sea por eso por lo que las autoridades egipcias no permiten pasar la noche en la cámara real de esta gran pirámide. En cualquier caso, pasar por la experiencia de las tres pirámides y terminar el periplo en esta cámara real, produce sensaciones auténticamente inolvidables.
Este recorrido que acabamos de efectuar, yo le sugiero que, cuando le sea posible, lo realice usted en el propio sitio pero no olvide, cuando este recorriendo los Chakras de Egipto, que lo que está haciendo realmente es un recorrido par el interior de usted mismo

Fuente: http://www.viajessagrados.com/Egipto/ChakrasEgipto.htm

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