sábado, 7 de abril de 2012

El Hinduísmo





El hinduísmo es un conjunto de religiones de la India. No posee fundador, no es una religión homogénea ni una filosofía, sino un conjunto de creencias metafísicas, religiosas, cultos, ritos, principios morales y costumbres que conforman una tradición común, en la que no existen ni dogmas definidos, ni una organización central. En lo que llamamos "hinduísmo" confluyen concepciones de la divinidad, del ser humano y del mundo diferentes y hasta contradictorias entre sí, conviviendo pacíficamente en una tradición religiosa común, llamada en sánscrito: "Sanâtana Dharma" (= orden eterno). Lo importante no son tanto los contenidos doctrinales, sino el comportamiento correcto, el rito correcto, la religiosidad bien vivida.
El amor compasivo de los hindúes hacia todos los seres vivientes, una cierta indiferencia ante lo sensible, las formas y las apariencias, y el deseo de acercarse a la divinidad por cualquier camino oportuno, son los factores unificadores de una infinidad de religiones milenarias coexistentes en la India.
Se considera al hinduísmo la tradición religiosa más antigua del mundo (5000 años); el número actual de hinduístas, dentro y fuera de la India, abarca a más de 800 millones de personas. En la India son el 85 % de la población.

Contexto histórico. Fue a partir del valle del Indo y de las llanuras del Ganges, donde surgió la religión védica que se convertiría en el brahmanismo. Esta región, poblada por los drávidas, fue invadida por los arios, llegados del sur de Rusia. Hubo también emigrantes llegados de Malasia, Babilonia e Irán. Allí surge una mezcla de cultos y creencias que da lugar a lo que con el tiempo se llamó en Occidente "hinduísmo".
En la época de Alejandro Magno, tras su conquista de la parte más occidental de la India, se crearon reinos greco-indios en los que la religión griega convivía con el hinduísmo y el budismo.
A partir del siglo VIII, los musulmanes empezaron a llegar al norte de la India y siglos más tarde controlaron casi todo el país. Al ser musulmanes los reyes y dirigentes, mucha gente se convirtió al Islam. En el siglo XIX se completó la colonización de la India por los ingleses, aunque muy pocos hinduístas adoptaron la religión de sus conquistadores. En 1947, la India consiguió su independencia, pero se dividió por razones religiosas, quedando los musulmanes en los extremos este y oeste del subcontinente indio. Por estas circunstancias históricas, aunque la inmensa mayoría de los hinduístas estén en la India, también los hay fuera de ella, en Bangladesh, en Pakistán, en Sri Lanka, en Indonesia y en Malasia. También son numerosos los hinduístas en Gran Bretaña, en Sudáfrica, en Estados Unidos y en Guyana y Surinam.

Doctrinas. A pesar de la amplia diversidad de creencias, podemos encontrar algunos elementos fundamentales en la tradición religiosa de los hindúes.
En el cosmos, todo tiene su dharma, su destino, su orden: dioses, hombres, animales, plantas... incluso los ríos y corrientes tienen su destino: han de fluir, limpiar, transportar, pero también arrastrar y destruir.
Detrás del universo visible, de lo aparente (mâyâ), al que se atribuyen ciclos sucesivos de creación y destrucción, hay otra realidad eterna y sin cambios, que es el ámbito de lo divino. Abandonar el ciclo de reencarnaciones (samsara) y retornar al universo espiritual constituye la salvación para la mayoría de los hinduístas.
A pesar de la multiplicidad de dioses (33.000 figuran en sus escritos sagrados), fue tomando relevancia una tríada de dioses (Trimurti): Brahma (creador), Visnú (conservador), y Shiva (destructor), que en realidad son tres modos de manifestarse (modalismo) de la misma divinidad o Brahmán.
El dios Visnú es el que cada cierto tiempo se encarna en alguna figura salvadora (avatar) que ayuda a los humanos. Estos avatares, encarnaciones de Visnú en animales o humanos se conocen por el nombre de Rama, Krishna, Buda, etc.. El mismo Jesucristo sería para algunos hindúes un avatar del dios Visnú. El dios Shiva tiene una esposa que aparece con diversos nombres como Kali, Shakti, Durva, Parvati, o Kumari.
Dentro del hinduísmo encontramos tres modelos de relación de Dios con el mundo:
1. Monista. Lo absoluto (lo divino) y el mundo son totalmente idénticos: sólo existe lo uno (el brahmán), que es idéntico al alma del ser humano (atmán). El mundo es sólo realidad aparente (maya). La salvación se conseguiría mediante la meditación, la experiencia mística de unión con el Todo-Uno.
2. Dualista. Lo absoluto y el mundo están totalmente separados (dualismo). Brahmán es el Dios uno y único, pero el mundo es creado, conservado, gobernado y también destruido cíclicamente por Dios. El mundo es malo y defectuoso.
3. Monismo moderado. Lo absoluto y el mundo son idénticos, en la diversidad. Lo absoluto es un Dios personal, que desde toda la eternidad deja suelto al mundo y lo conserva, lo dirige desde dentro.

Espiritualidad. Podemos encontrar tres caminos para alcanzar la salvación, la cual consiste en la felicidad eterna y la liberación del samsara (ciclo de reencarnaciones):
1. Camino de la acción (Karmayoga): Cada alma (atmán) debe conocer y realizar su deber, su ley personal, el papel que le toca jugar en el equilibrio de la armonía cósmica. Todo ser debe ser capaz de actuar desinteresadamente, prescindiendo de los frutos o resultados de su acción. Eso no significa no actuar ni ceder a los dictados de la pereza o del miedo.
2. Camino del conocimiento (Jñanayoga): Alcanzar una intuición espiritual (gnosis) capaz de percibir toda la riqueza de la realidad en su unidad, sobrepasando las apariencias del mundo sensible (maya).
3. Camino de la devoción (Bhaktiyoga): Es el camino del amor a Dios y a todos los seres. Insiste en la relación de alteridad con lo divino que es misericordia, amor y ternura, tomando formas femeninas. La divinidad es compasiva y se expresa comúnmente en imágenes de amistad y matrimonio. Es el camino más popular y conocido dentro de la espiritualidad hindú.
La presencia de escuelas diferentes dentro del hinduísmo no debe ser vista como un cisma. Por el contrario, no hay animosidad entre las escuelas.
Hay prácticas que todos cumplen, como reverenciar a los brahmanes (sacerdotes) y respetar los lugares sagrados, y los varios ritos: no comer la carne de algunos animales y casarse sólo con una persona de la misma casta (el hinduísmo establece el sistema social de castas). La doctrina del hinduismo está recogida en cuatro libros, los Vedas.

Palabras Claves
*Reencarnación: Es la creencia hindú en la transmigración de las almas, cuando al morir una persona su alma vuelve a nacer en otro cuerpo. El alma eterna (atmán) está desterrada en el cuerpo; como un ave migratoria va volando de cuerpo en cuerpo, sin fin, durante toda la duración de un ciclo cósmico, antes de fundirse con el "brahmán". Pero cargando con el peso de sus malas acciones, va bajando en la escala de los seres, renaciendo en el cuerpo de un hombre de categoría inferior, y hasta en un animal o planta. O bien aligerada por sus buenas acciones, se va elevando hasta alcanzar la liberación definitiva del cuerpo. Karma: significa "acto" u "obra", y es la fuerza invisible que emana de todos las obras o actos humanos y es la ley que obliga al alma a reencarnarse.

*Castas. El hinduísmo divide la sociedad en cuatro castas, o estratos sociales bien definidos:
los sacerdotes (brahamanes), los nobles y guerreros (kshatriya), los comerciantes (vaisya) y los artesanos (sudra). Finalmente están los sin casta, o parias (intocables). Actualmente también existen diversas subcategorías dentro de cada casta. Aunque el sistema de castas fue abolido en 1947, sigue practicándose en muchos lugares dados sus fundamentos religiosos y su peso milenario. Nacer en la desgracia no es visto como una injusticia, sino como resultado de un karma negativo en una vida anterior. Y al revés, el paria, tiene la esperanza de que mejore su suerte en una vida futura gracias a sus buenas obras.

*Lugares sagrados. Además de la infinidad de templos y lugares de peregrinación, el río Ganges es el más sagrado, especialmente en su paso por la ciudad de Benarés. Esta ciudad es el más importante centro de peregrinación y se utiliza para baños de purificación, para dejar las cenizas de los muertos, y donde las mujeres que pierden a sus maridos les envían lámparas de aceite para que vuelvan.

B. Diálogo entre creyentes

Chiara Lubich en India
En 2001, en un viaje a Coimbatore, en el sur de la India, pocos días después de recibir el premio gandhiano "Defensor de la paz", Chiara Lubich presentó el diálogo con el hinduísmo como una nueva puerta hacia el futuro.
En el sur de la India está la tierra tamil, bañada por el Golfo de Bengala; allí, el espíritu de Gandhi no ha muerto. Huésped de esta tierra, Chiara declaró: "En la tierra de Gandhi, en la patria de la no violencia y de la paz, no podía esperarme nada mejor. He venido a la India con el deseo de escuchar y aprender para iniciar un diálogo con ustedes, a quienes considero hermanas y hermanos. Se lo ricas que son su cultura y su tradición religiosa, y también conozco su gran sensibilidad a los valores espirituales".
Luego citó un antiguo himno hindú que al hablar del amor de Dios, recuerda: "Dios es el primero que nos amó, pues fue él quien nos dio el amor y quien lo aumenta en nosotros cuando lo buscamos".
Y recordó la experiencia de solidaridad vivida durante la guerra, señalando cómo el Señor la guió hasta el corazón del Evangelio, que es la ley del amor. Luego mencionó la "Regla de Oro" que comparten todas la religiones: "Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti".
Sus interlocutores, los monjes hindúes, declararon: "En un mundo dividido, necesitado de unidad, Chiara y su movimiento es lo que hace falta, porque promueve la buena voluntad, la amistad y la paz entre la gente. Mientras haya buenas personas como Chiara y sus amigos trabajando por la unidad, la Tierra será un lugar de paz en el que poder vivir. Un día, la tierra será cielo. Todos los credos tienen que avanzar juntos, pues todos buscan la verdad, que no es otra cosa que amor y paz".
"En este gran país, que va desde el Himalaya hasta la punta de la India, todos los seres son una imagen viva de Dios. Nuestro libro sagrado más antiguo dice que si a uno se le pide que dé la vida por otro, tiene que estar dispuesto a hacerlo. También dice que no tienes que soportar simplemente el sufrimiento, sino dar el bien que viene del dolor".
"Me ha impresionado cómo habla Chiara de Dios amor, pues nosotros también hablamos de él en nuestra tradición. Ésa es nuestra fuerza unificadora. Si decimos que Dios es amor, y creemos en Dios, tenemos que hacer partícipes a los demás del amor de Dios. El reto es saber llevar esta inspiración -que ustedes toman del Evangelio y nosotros de nuestras escrituras- a las estructuras religiosas". Y concluyen: "Ahora se trata de trabajar juntos".
El ejemplo de Gandhi

El carácter incluyente del hinduísmo, que invita a cada ser humano a adorar a Dios según su propia fe, le ha permitido vivir en paz durante varios milenios con todas las religiones, con su amplio espectro de cultos y rituales. Descubrimos así cómo algunos valores esenciales para la humanidad, como la tolerancia o la no violencia tienen una presencia fundamental en las antiguas tradiciones de la India, pero también descubrimos antivalores como el sistema de castas, el grupo social de los parias (= intocables)...
El Mahatma Gandhi (nacido en Porbandar en 1869, y asesinado en Nueva Delhi en 1948), rigurosamente fiel en lo esencial a la tradición hindú, no acepta sin embargo la inamovilidad de los principios, y plantea la necesidad de cuestionar ciertas prácticas o creencias, explicables, tal vez, en otro tiempo, pero injustificables ya en su época. La figura de Gandhi, con su prédica por la no violencia, se nos muestra así como un ejemplo de la fecundación de los valores eternos de una antiquísima espiritualidad oriental por una sensibilidad moderna, más atenta a la valoración del individuo.
 
C. La Buena Noticia cristiana

Compartimos con alegría y respeto muchos de los valores morales y espirituales del hinduísmo, como la importancia del amor a todos los seres, la búsqueda de la paz y la armonía entre los seres humanos, la importancia del amor a Dios y de la devoción auténtica que brota de un corazón transparente; sin embargo, no son pocos los elementos en los cuales diferimos.
La actitud de diálogo nos debe impulsar siempre hacia el amor y el respeto a nuestros hermanos hindúes, pero esto no nos impide ver cómo algunas de sus creencias son incompatibles con nuestra identidad cristiana.

Ante la "Reencarnación", la buena noticia de la Resurrección
Frente a la moda de creer en la reencarnación, el cristianismo afirma la resurrección gloriosa como meta definitiva de la existencia humana. Para el Evangelio, ésta es la única vida terrena decisiva. Jesús le dijo al buen ladrón: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc 23,43). El destino de la persona se decide irrevocablemente en esta vida... La Resurrección de Jesucristo es la piedra fundamental y el núcleo esencial del cristianismo, sin el cual "vana sería nuestra fe" (1Cor 15,14). El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1013), dice: "ya no volveremos a otras vidas terrenas... No hay reencarnación después de la muerte". El cristiano por lo tanto sólo espera en la resurrección. Porque para nuestra fe cada uno de nosotros es un ser único e irrepetible, no un "alma" que viaja de cuerpo en cuerpo.

Una Salvación gratuita, en lugar de la "autoliberación"
En la fe cristiana la salvación es un don gratuito de Dios ofrecido a todos, mediante la fe en Jesucristo (ver Ef 2,8-9 y Tito 3,4-7). En el hinduísmo cada uno se salva a sí mismo por sus obras de justicia, amor y piedad, o por el conocimiento espiritual, pero no hay necesidad de un salvador. Su concepto de gracia consiste simplemente en los favores de los dioses, pero todo depende en gran medida de los actos humanos. En cambio, en la fe cristiana, es el Dios personal que nos ama, el que sale a nuestro encuentro y viene a liberarnos del pecado, del mal y de la muerte, y nos hace capaces de responder a su llamada.

La encarnación de Jesús no es sólo la manifestación de un "avatar"
Jesucristo no es sólo un maestro de moral que vino a traer enseñanzas y un mensaje de amor; es mucho más que eso. Para los hinduístas es común la idea de una manifestación humana de lo divino (avatar), por ejemplo, Krishna. Para Gandhi, por ejemplo, Jesucristo es un avatar de la divinidad, y lo proclama su modelo de no-violencia. Un hinduísta puede aceptar al Jesús histórico, su predicación, sus bienaventuranzas, la defensa de los pobres y la propuesta del amor no-violento. Sin embargo, nuestra fe en la Encarnación de Jesucristo, es mucho más que una simple manifestación humana de Dios. Cristo es Dios hecho hombre, es quien nos reveló el rostro de Dios y su palabra definitiva. Aceptar a Jesús implica aceptar lo que él dice de sí mismo y lo que sus apóstoles nos transmitieron, y eso implica no aceptar relativizaciones o reducciones de su identidad.


para reflexionar...
Hinduísmo y Cristianismo
¿Cuál debería ser la perspectiva cristiana adecuada ante esta religión de Oriente que está teniendo un impacto tan grande en Occidente?

Identidad cristiana
- ¿Qué elementos de la identidad cristiana pueden ser anunciados como Buena Noticia al hinduísmo?
- Gandhi valoró la no violencia en el Evangelio de Jesús: ¿por qué fue tan determinante para él y no lo es para los cristianos?

Concilio Vaticano II
El Concilio Vaticano II, en la Declaración "Nostra aetate" (1965), dice:
"Así, en el hinduísmo, los hombres escrutan el misterio de lo divino y lo expresan mediante la inagotable fecundidad de los mitos y los penetrantes esfuerzos de la filosofía, y buscan la liberación de las angustias de nuestra condición a través de formas de vida ascética, la meditación profunda o el refugio en Dios con amor y confianza..." (n 2)
"...La Iglesia reprueba, como ajena al espíritu de Cristo, cualquier discriminación o vejación por motivos de raza o color, de condición o religión..." (n 4)

Fuente:  http://www.chasque.net/

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